Me odio por odiarme le dijo, él se acomodó los lentes con un
gesto pausado y un rastro de ilusión se le escapó por la comisura de los labios, respondió:
– te das cuenta que eso
es un pensamiento tautológico? Hizo un pequeño silencio para darle tiempo, pero
frente a su cara de desconcierto culposo continuó – una tautología es cuando un
idea se encierra en sí misma, como un circulo, por ejemplo esa pared es blanca
porque el blanco es así…entendés?
Ella sintió un ruido a botella de cerveza destapada en el
pecho, creyó entenderlo todo por milésima vez y respiro profundo.
Su cabeza giraba en círculos dejando la marca en el piso de
su cerebro y comenzó a sentir el vértigo ese que se siente el segundo antes a
saltar de una hamaca en movimiento, hasta se le revolvió el estomago y todo. Se
quedo sentada el resto de la sesión en esa hamaca, en ese segundo, abrazada a
su vértigo.
El silencio estaba sentado entre ambos, pero haciendo buena
compañía.
Los cuarenta y cinco minutos terminaron, bajaron, se saludaron
y ella se fue masticando chicle y creyendo olvidarse de todo.
Al siguiente jueves cuando entró a la habitación respiró
profundo y vomitó:
-necesito que me ayudes a salir
El sonrió y contestó
-
Ya tenés un pie afuera